LA SEQUERA DE HAZA

La perfecta fusión de tradición, naturaleza y vino

El propio nombre ya induce austeridad y un carácter recio, necesario para prosperar en un lugar situado a medio camino entre el valle del Riaza y el páramo de Corcos. Su estrecha relación con Haza, aun mantenida hoy en su topónimo, indican su origen en momentos altomedievales, como una más de las aldeas que poco a poco fueron domeñando este agreste paisaje.

De orígenes románicos, hoy bastante diluidos debido a las exhaustivas reformas llevadas a cabo en siglos posteriores, la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción pone de manifiesto la plena consolidación de esta comunidad ya en el siglo XII. De la construcción original se conserva la cabecera cuadrada y al interior las columnas y capiteles que soportan el arco triunfal, ya ligeramente apuntado (gótico. También es románica la espléndida pila bautismal, decorada con un motivo de arcos (13) de medio punto con columnas entorchadas en su parte superior.

La ermita de San Nicolás, situada extramuros a unos 400 m del caserío, destaca en el paisaje al situarse sobre una destacada plataforma. Tiene una sola nave rematada en una cabecera cuadrada, características propias del primer románico de la comarca de ribereña del Duero. Las excavaciones arqueológicas realizadas han puesto al descubierto un conjunto de silos de almacenamiento de cereal y una necrópolis de inhumación cristiana.

La Sequera cuenta con un árbol singular conocido como Moral de las Tormentas o Morera Cocodrilo, tricentenario, el  perímetro de su tronco ronda los 2 metros y recibe este nombre por su parecido a un reptil arrastrándose por el suelo. También reseñable es el Roble quejigo de la Sequera de Haza, ubicado en la ladera del Páramo de Corcos a 2 kilómetros, valioso vestigio de los robledales que cubrieron esta zona hasta las intensivas talas que se produjeron a finales de la Edad Media, cuando la introducción de nuevas técnicas de roturación -arado de vertedera sobre todo- pusieron en explotación muchos espacios antes dedicados a la ganadería extensiva, creando los paisajes agrarios que hoy conocemos. 

Esta localidad cuenta con un gran conjunto de bodegas subterráneas tradicionales esparcidas en cuatro zonas, están excavadas en el nivel de arcillas que aflora en las laderas del páramo. Por el momento un total de 70 bodegas y lagares se encuentran documentados, este número pone de manifiesto la importancia de la elaboración y conservación del vino en el modo de vida agrario tradicional.

La Sequera conserva los antiguos lavaderos en el cauce del arroyo Hontanguillas. A pesar de haber perdido ya su función original, constituyen un valioso bien patrimonial etnológico cuya conservación pone de manifiesto el valor y significado que la tradición aún conserva entre sus gentes.

Provincia: Burgos
Comarca: Ribera del Duero
Altitud: 866m
Superficie: 6.84 km²
Población: 27hab. (2023)
Densidad: 4.97 hab./km²