
Un lugar de encuentro con el pasado
Su origen tiene lugar en el castro vacceo de la Casa de los Moros, situado al este del pueblo actual en un impresionante cerro que controlaba el tramo inferior del valle del Riaza. Por ello, se puede considerar como uno de los pueblos más antiguos de la Ribera del Duero. Fue un referente espacial del territorio desde la Edad del Hierro, hace unos 2.500 años, hasta mediados de la Edad Media (siglo XII), momento en el que la población se trasladó a su ubicación actual en la ladera al otro lado del rio. Dentro del castro destaca el Torreón que se levanta en la antigua línea de la muralla. Se trata de un inmensa “mole” construida mediante un complejo sistema de encofrado de cal y grandes bloques de piedra, que fue levantada en los momentos finales del Imperio Romano, hace unos 1500 años. Su carácter inexpugnable se debe no solo al grosor de sus muros (entre 4 y 6 metros), sino también a la situación dela acceso en la planta superior (no a ras de suelo). En su interior alberga un pozo-aljibe que aseguraría el suministro de agua en caso de un asedio prolongado.
Cuatro son los inmuebles más destacables de este antiguo pueblo. La iglesia de Santa Columba de estilo renacentista construida en el siglo XVI. El elemento que más destaca es su excelente retablo mayor que presenta influencias del taller del escultor Juan de Juni.
Posee un humilladero que data del siglo XVII. Estos edificios eran pequeños lugares de devoción cristiana que se situaban a la entrada de los pueblos. Según la tradición antigua estas construcciones eran usadas por los viajeros para pasar la noche.
La ermita del Cristo de los Remedios, un templo románico construido a finales del siglo XII o principios del siglo XIII, que permite deducir la existencia de este núcleo aldeano, en su nueva ubicación, ya en el siglo XII.